Se prende el día
recuerdo tu frase:
“para que supiera que las mías eran lágrimas de sangre”
cómo no saberlo
tan espesas que quedan dentro de los ojos
tan temibles que bañan para adentro
tan infames que disfrazan el dolor-horror
porque no se resbalan por las mejillas como las otras
y no hay pecho que venga a acunarte, no voz dulce:
“ya pasará, veras que todo va a salir bien”
sí hay ojos de cansancio, de rabia que te miran
si hay soledad triunfante que desliza su sonrisa
delante de tu cara con sus transparentes ojos
si hay miedo a dragones, espejo en el que no te ves
silencio de sepulcro
y te vuelves nada, te fundes en el viento que sopla indiferente
“lágrimas de sangre”
que caen lentamente
que te dejan poco a poco
en la vereda de enfrente
y te miras
y ya no te reconoces
te ves niña y te horadan sus ojos inocentes
quieres llegar a ella, abrazarla, decirle que la quieres
pero te mira de soslayo, camina y se desvanece
“lágrimas de sangre”, amiga mía
sé de lo que hablas
porque son las mías.
silvia martínez coronel-martínez coronel Silvia
derechos reservados
Y me niego
a morir entre cuchillos desabrochados sobre mi espalda
Y me niego
a seguir durmiendo entre los fantasmas del desvelo acariciándome con sus uñas amarillas curvas puntiagudas
Y me niego
a desvivir los días, a sacudírmelos como trapos malolientes
vértigos dessonrientes pequeños huecos de llanto
Y me niego
a la daga de la puerta, al filo de la calle, el pozo sin fondo de estar viva, descomunión con el otro destrozo de jazmines
Y me niego
a permitir que se agoten todas la gotas cascadas desde mis manos congeladas transparentemente fatigadas
Y me niego
a darle carta blanca a la muerte,
me aferro a la tierra y quiero ver cómo!
mejor se va a buscar por otro lado…
porque me niego
al menos hoy
a abandonarme a la herida
y con ojos vacíos contemplar
como se agiganta
hasta caerme dentro de ella
y perderme para siempre del ocaso
aquél que me prometí un día que vería
sin tijeras en el pecho
levitando.
silvia martínez coronel-martínez coronel Silvia
derechos reservados.

Ay quién cojeara sólo de un pie!...y no del alma...
grilletes de la alegría y la tristeza
huecos del espanto, niños sin cabeza
cielo por debajo de las baldosas…
este vuelo a rastras, este vivir de pena, morir de risa
sin metáfora…
Ay! quién sólo fuera cojo y cojeara
y no viviera en un velorio en día de fiesta
y en día de gloria se escondiera de las trampas del ocaso
quién diseñó esta alma debía dolerle la cabeza
y seguro se le apagaron las luces, y sobre el papel, salió este dibujo…
cojo, allí donde no hay pie sino lamento
allí donde no hay luz sino tinieblas
allí donde no hay
me elevo desordenadamente
me caigo entre cuchillos
y me caigo elevándome
y viceversa
no hay más que esta tormenta envuelta en pañales
esta azúcar que no endulza
esta sal que no sazona
no hay más
que esta cojera que no es de pie
pero es
y cómo.
Silvia Martínez Coronel-Martínez Coronel Silvia.
Derechos Reservados.
No hay memoria más rigurosa que la del olvido
te desvaneciste de tu nombre,
y la sobria realidad sin sueño
no supo darte otro
hube de enterrarte con mi espalda y mi silencio
sin manos
tu ataúd sabía a pinos
un día fue albergue de pájaros de corazón de gatos dormidos
Me fui sin mirarte
a descoserme los abrazos
y mis pasos eran látigos en las piedras mordidas por ángeles
El amor es a veces una mala palabra
que hay que desterrar para no morir de miedo
Guardé tu sombra debajo de los cajones que no uso
y al venir el cartero envié el mueble al polo Norte
supuse que ahí serías feliz…
igual los muertos son felices en cualquier parte,
creo,
hay un océano que no es el Nilo que nació de nuestras lágrimas
no sé donde está
si alguien se baña en él se quedará sin ojos
es un pozo donde Thánatos mató a Eros
pero Eros no recuerda haberse muerto…
aún se yergue en palabra
y canta, sin tu voz, pero canta
odas a la memoria sin garganta,
olvido necesario que me salva.
Silvia Martínez Coronel
Derechos Reservados
Lea acaricia a Muriel con la mirada, y hay flores que nacen a su abrazo
hombre árbol al que le nació un pájaro
y en su corazón le construyó un nido sagrado
Muriel le devuelve sus ojos manantiales
y ambos beben de ese minuto necesario
a Lea le ha nacido un pájaro
y me llega su amor, y su alegría, y canta mi corazón con tanta dicha
entre esos ojos que se miran no cabe sino el silencio respetuoso
a la eterna maravilla en la que encuentra su cuenco la vida y sus respuestas
Lea mira a su hijita, y su hijita lo mira
y los bosques, mares, soles todos, los sueños agitados
lo que acaba de nacer por un momento no respira
se sacia con ese encuentro misterioso
del que solo saben el nombre padre e hija
a Lea le ha nacido un pájaro
y mi alma trina.
Silvia Martínez Coronel
Te quiero mucho primo hermano.
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Alicia, del griego: “Verdad”
Hay una mujer que canta
y es caricia
crea el sol en los umbrales de la lluvia
y planta estrellas con un solo dedo de su risa
deja una estela de mares incendiados cuando pasa
la llaman Alicia
Hay una mujer llena de lunas
con las manos blancas y la mirada entera
su sonrisa de pájaros aparta las sombras
y acalla los gritos, sangre derramada
preguntan por ella los poetas, los niños, y las flores
porque al verla alimenta la tierra, despeja dudas con su magia
dibuja en el cielo varias plumas que son puentes
a puertas y ventanas de mundos innombrados
hay una mujer,
qué bueno sería hubiera otra!
pero yo sólo conozco a ésta
plena de verdad como su nombre
devuelta del espejo
agua clara
que cuando la miro
mi alma, campo de fantasmas
me deja sin preguntas
calma mi bestia acorralada
abre las jaulas labradas en mis huesos
y el después le gana al antes la batalla
hay una mujer, un duende, una niña
Alicia, le dicen
“y la paloma no se equivocaba”
anda por el mundo ,sin saber, como si nada
que delante y detrás de su belleza
se teje la noche, y la mañana.
Con todo el cariño del mundo, por y para Alicia Preza
de
Silvia Martinez Coronel
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la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos
Alejandra Pizarnik
Y eres la primera frase y la última sólo con ver la profundidad de tus ojos
manantial que no pregunta a la sed, que la va saciando antes de rozar sus aguas
quise saber como era la luna, y tropecé con piedras, y caricias
pero la luna está en tu cuerpo, y la razón de sentirse boquiabierto
aún sin tener boca
siento tu voz como el pasar de un tren en mi estómago con prisa
tu sonrisa es un cable mojado pasando por mis piernas
y me atreví a soñarte cerca
pero lo normal en esta lógica de sueños
es que mi tierra y tu tierra estén lejos
y sean las mismas
ellas
nuestras
por algo tu perfume inunda mi ombligo,
y parece que llevaras mis pensamientos en el bolsillo
hay mucho que es nuestro
el primer verso y el último
el primer beso y el último
la primera cachetada y la última
la única vez que se hace el amor
porque sólo hay una
y puedes allegarte a su calle, y yo también
y eso nos une y me da gracia
percibiría tu furia si no te amara
si no supiera cuánto me amas
que todo serías capaz de traérmelo
en bandeja de plata
pero no
así no quiero nada
las fantasías son estrellas muertas que iluminan…
tú
no eres una coincidencia
ni una aleación entre el metal y el azúcar
aunque a veces lo crea
sé
eres la respuesta
la plaza donde se siente la caricia del sol
el tacto verdadero,
sin dedos,
la única vez que he hecho el amor.
silvia martínez coronel
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